
by Cristian E. Aquino
"En Morvhal, el viento no tiene hambre... pero todo lo demás, sí." El mundo es un sudario gris. Desde que los dioses se marcharon, la ceniza cae como una nieve enferma que devora el color y la esperanza. Kael, una silueta de obsidiana de ojos negros, camina donde otros mueren. Acompañado solo por Rangar, un perro de guerra con la mandíbula destrozada, Kael oculta en su pecho una marca antigua que palpita con un ritmo frenético: un poder que le otorga fuerza divina, pero le arrebata la humanidad con cada latido. Cuando el Consejo de Nivrael lo envía a una misión suicida hacia el bosque de Vadrenn, Kael sabe la verdad: el grupo de novatos que lidera no son cazadores... son el cebo para atraer a la Orden del Umbral. En esta historia de grimdark visceral, la redención no existe. Kael descubrirá que el horror más grande no acecha entre los árboles, sino en el vacío sádico que crece dentro de su propio ser. La ceniza sigue cayendo. El hambre está cerca. ¿Estás listo para entrar en las sombras?
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